viure des de la responsabilitat

Vivir desde la responsabilidad y propia esencia

La vida debe vivirse, pero no de cualquier manera, vivir con plena conciencia, en primera persona y entender que nada pasa por casualidad.

Vivimos en una sociedad con mucho miedo a vivir, los niveles de exigencia son tan elevados que esto genera mucho miedo a ser y hacer.

Vemos a padres que se sustituyen constantemente a los propios hijos, no les hacen partícipes de la propia experiencia, y esto generará a largo plazo, frustraciones e inseguridades y sobre todo una falta de confianza en el niño y en el futuro adulto, pues se le está negando la posibilidad de hacer la experiencia, de equivocarse y muy sutilmente el mensaje que el adulto le está transmitiendo es: “no sabes hacer y yo lo hago por ti”.

Todos tenemos el derecho y la libertad de vivir la experiencia de los hechos que nos presenta la vida

porque de estos hechos algo debemos aprender y sobre todo nos servirán para que cuando se representen en nuestro camino ya sepamos cómo gestionarlo, y así poco a poco sacar más rendimiento a los hechos ya las circunstancias que se van presentando, y en última instancia servirá para fortalecernos. Cuando esto no nos viene permitido, perdemos poder en nuestra vida, y dejamos de ser nosotros mismos.

Vemos a muchos adolescentes desconectados de sí mismos, son fruto de una generación de padres ultra protectores y unos hijos ultra protegidos, estos hijos no han hecho la experiencia que les tocaba hacer antes y durante la adolescencia. Son adolescentes que en apariencia tienen todos los números para ser personas muy exitosas, con una fuerte preparación y con muchos conocimientos, adolescentes destinados a tener un gran éxito profesional, pero ¿y el éxito personal?, ¿estamos seguros de que serán personas felices?.

Pues se les ha privado de vivir frustraciones, decepciones, limitaciones, no se han enfrentado consigo mismos, y esto hace que todavía no hayan entendido la esencia de la vida, ni siquiera la suya, porque nunca han sido protagonistas de sus experiencias.

Estos adolescentes serán mayores y se les representarán circunstancias similares, si hubiesen hecho la experiencia cuando tocaba, cuando se vuelve a presentar ya tendrían las herramientas para gestionarla. Ya tendríamos el trabajo hecho, pues todo debe vivirse en el momento que toca.

Vemos a personas que no están contentas con la propia vida, que no les apasiona lo que hacen y aún así lo siguen haciendo.

Todo esto es consecuencia de no vivir, de vivir en el miedo a caer, a equivocarse, a volver a empezar, miedo al éxito, a la opinión de los demás, vivir según unos cánones preestablecidos, vivir fieles a unas creencias que no hacen más que limitarnos la vida, vivir en el miedo a ser diferente, en el miedo a no ser aceptado, en conclusión vivir en el miedo a vivir y dejar de ser uno mismo.

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